Análisis global y sistemático de la gestión de una organización

A la hora de definir la forma de organizar una determinada empresa hay que plantearse en que entorno competitivo se encuentra. No todas las organizaciones se enfrentan a los mismos problemas, todos ellos asociados al mercado en que se alojan. Si dejamos de lado las características propias del entorno particular, debemos centrar nuestra mirada en las opciones que se nos plantean de modo más global, las ventajas y debilidades que aparecen y que no debemos dejar escapar.

Dentro del entorno más general y común a todas las empresas se encuentran los asociados al territorio donde nos situemos. La situación político-económica será un factor clave a la hora de elegir destino y no debe realizarse a posteriori ya que sería el primer gran problema. Es fundamental obtener de este entorno más general una ventaja competitiva. Normalmente este se centra en ayudas gubernamentales al capital extranjero y fomento de nuevas empresas, pero puede ser simplemente por ubicación de las materias primas.

Dentro de una economía globalizada tener en cuenta que no sólo competimos con las empresas cercanas, sino que lo hacemos de forma internacional. Productos cada vez más sofisticados, necesitan empleados con mejores capacidades y que estén en concordancia con los objetivos de la empresa. Estos son los factores que darán la posición definitoria a la organización y deben ser tratados con máximo interés. Será fundamental una estrategia a largo plazo con un objetivo claro, pero siempre sin olvidarse tanto de la misión (lo que somos) como de la visión (que queremos ser). Será responsabilidad de la alta dirección el motivar e impulsar los cambios (si los hubiera) para alcanzar sus metas.



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